Producción de hortalizas en invernadero

Producir hortalizas en invernaderos: una solución a los desafíos alimentarios mundiales

Hoy en día existe una tendencia global hacia la producción de hortalizas en invernaderos.  Esta tendencia está impulsada por los consumidores que exigen además de que los productos sean frescos, saludables y respetuosos con el medio ambiente durante todo el año, tengan asimismo una calidad y aspecto constantes. La producción en invernadero es el método más eficaz para cumplir con estos requisitos nuevos de forma rentable para los productores.  Permite un control total del medio de cultivo y facilita el uso de métodos biológicos o ecológicos para el cultivo de hortalizas.

Una producción ecológica y duradera

La producción en invernadero  es uno de los métodos más respetuosos para producir hortalizas.  El control ambiental maximiza el uso de los recursos esenciales tales como agua y energía, reduciendo el uso de productos químicos. Mediante sistemas completamente cerrados se recupera el agua y se recicla minimizando la huella ecológica en la producción. El diseño de los invernaderos Deforche mejora la eficacia de la ventilación natural, reduciendo el uso de energía al mínimo.

El mejor rendimiento para una tasa de retorno rápida de la inversión

La producción de hortalizas bajo cualquier forma de protección no es nueva.  En todo el mundo una buena parte de las verduras se producen bajo simples umbráculos o invernaderos de baja tecnología con cubierta simple de plástico  (denominados bajo el nombre de invernaderos canarios) o túneles.  Aunque estas estructuras tienen algunas ventajas sobre la producción al aire libre difieren considerablemente de los invernaderos de alta tecnología en los siguientes puntos:

No permiten un control completo del clima.  Las temperaturas fluctúan más fácilmente así como la meteorología incide en ellos, de modo que tienden a una mayor utilización de productos químicos para el control de plagas.

La utilización de auxiliares para el control biológico de plagas de insectos no es posible porque las estructuras no son herméticas.

La calidad y rendimiento de la producción son muy variables y difíciles de predecir. Diversos estudios han demostrado que la proporción de vegetales que cumplen los criterios de exportación es aproximadamente del 50% del volumen producido.  El resto debe ser vendido en el mercado interno, con un beneficio inferior

En la mayoría de los climas, es difícil, cuando no imposible producir todo el año con estructuras de baja tecnología.

Los invernaderos de alta tecnología Deforche permiten a los productores conseguir una relación de calidad para la exportación superior al 95% de sus hortalizas. La mayoría de los productores han podido comprobar que el rendimiento se ha triplicado, en kilogramos por metro cuadrado, en comparación con las producciones efectuadas con estructuras de baja tecnología y con mucha menos mano de obra. No obstante el principal desafío de los invernaderos de alta tecnología sigue siendo su mayor dependencia de energía en comparación con los umbráculos o túneles. Asimismo su efectividad se basa también en el uso de sofisticados equipos para mantener un clima ideal para los cultivos que puede amedrentar al productor poco experimentado con este tipo de equipos.

Sin embargo, todos estos desafíos son fácilmente superados por los ingresos adicionales que productores pueden conseguir o aumentando la actividad exportadora o simplemente obteniendo mayores márgenes asociados con la calidad y regularidad de producción.

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