Motivos por los cuales las plantas crecen mejor en invernaderos.

Control de temperatura.

La temperatura exterior oscila ampliamente entre día y noche de modo que las plantas sometidas a condiciones de frío extremo y calor intenso durante períodos de 24 horas están sometidas a un factor de estrés por temperatura. Por el contrario el espacio interior del invernadero permite el control de la temperatura mediante sistemas de calefacción y ventilación para cada tipo de plantas reduciendo o eliminando este factor y permitiendo un crecimiento más rápido de las cosechas. Temporizadores conectados a los sistemas de calefacción permiten modificar la configuración de temperatura según la hora del día de acuerdo con  las preferencias de cada especie de planta y en cada situación.

 Factor de dióxido de carbono.

El control de circulación aire en el interior del invernadero proporciona a las plantas  un suministro constante de dióxido de carbono que necesitan para la producción de azúcar. Aunque las plantas de exterior disponen de suficientes niveles de dióxido de carbono, al instalar estratégicamente ventiladores horizontales a lo largo del invernadero el aire al presionar el follaje consigue una fotosíntesis máxima. El dióxido de carbono concentrado produce unas hojas más grandes, unos  tallos de plantas más fuertes y un adelanto de la floración y la fructificación. No obstante el movimiento del aire debe estar conectado con un sistema de ventilación adecuada. Por ello debe establecerse una buena estanqueidad frente al aire exterior ya que las plantas utilizan rápidamente el dióxido de carbono emitiendo oxígeno durante la transferencia de intercambio producida por la fotosíntesis.

 Reducción a la exposición a agentes patógenos y plagas.

Las plantas en  los invernaderos crecen en recipientes con sustratos específicos. A diferencia de los cultivos  de exterior, el sustrato del invernadero no tiene el potencial de albergar plagas y enfermedades perjudiciales con el resultando de ser prácticamente estéril a hongos, bacterias y parásitos. Sin patógenos y plagas las plantas se concentran en un crecimiento sano en vez de reparase y  defenderse.

Consideración en torno a la humedad.

La transpiración del follaje de plantas necesita de un suministro constante de humedad desde las raíces hasta la atmósfera circundante para un óptimo crecimiento. Las condiciones de sequedad al aire libre fuerzan a las plantas a depender exclusivamente de la humedad del suelo, lo cual puede causar estrés hídrico especialmente si las raíces se encuentran en condiciones de sequía. Un crecimiento atrofiado y una reducción de la resistencia a plagas y enfermedades se dan cuando las condiciones de sequedad se mantienen constantes en las planta al aire libre. Por el contario en los invernaderos con controles de humedad se mantiene el aire húmedo para un crecimiento óptimo de las planta reduciendo el estrés de agua en las raíces y de proporcionando un ambiente húmedo permite que cada planta pueda concentrar su energía en la floración y la fructificación.

Atmósfera controlada invernaderos

 

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