Mantenimiento del invernadero y eficiencia energética. ( Parte 1)

La gestión de un invernadero es un modo gratificante de ganarse la visa pero no es una tarea fácil o automática. Requiere conocimientos hortícolas, conocimientos empresariales y de los equipamientos. Los gestores de invernaderos industriales están constantemente bajo presión al objeto de reducir los costes de explotación de manera que sigan siendo competitivos en un mercado muy dinámico ya que deben producir con alta calidad y bajos costes de cultivo. Además del coste de la mano de obra otro de los factores que inciden principalmente en la rentabilidad de un invernadero es el coste de la energía. Por todo ello una de las mejores formas de reducir los costos energéticos es mejorar su eficiencia en el consumo de energía. Los invernaderos eficientes tienen unos costes operativos más bajos y se consiguen utilizando instalaciones más eficaces. Los costes de la energía son variables y dependen de muchos factores externos a la voluntad de los consumidores de forma que la minimización de los mismos debe ser un objetivo prioritario en la gestión profesional de los invernaderos.
Por ello vamos a indicar algunas de las medidas más habituales que se pueden utilizar para reducir el consumo energético sin comprometer el rendimiento de las instalaciones.

1) Eliminar fugas.
Es muy habitual que en muchos invernaderos existan grietas, orificios o aberturas en paredes y techo que permiten que tanto el aire frio (en verano) y el aire caliente (en invierno o en las horas sin sol) se escapen de la instalación. Estas fugas son una parte importante de la factura energética. A menudo es posible eliminar estas fugas verificando la existencia de de estos orificios a simple vista y con un bote de espuma en aerosol y producto sellador. Con esta sencilla medida a menudo se puede reducir la factura entre un 5 y un 10%. Del mismo modo existe el beneficio adicional de mejorar el flujo de aire en el interior del invernadero de forma que los niveles de temperatura y humedad sean más uniforme. Los postes metálicos y los marcos en los cerramientos o techumbre del invernadero son otro sitio por dónde el calor interior puede escaparse al exterior debido a que el metal con su alta conductividad térmica ofrece una vía fácil de escape. Por ello cubrir estos elementos estructurales con aislamiento es una buena opción siempre que no afecte a otras funciones.

2) Aislar la pared orientada al norte.
La pared norte de un invernadero dispone de poca luz especialmente en invierno cuando el sol está bajo en el cielo . Por ello se debería cubrir dicha pared con aislante al objeto de reducir las pérdidas de calor. En caso de que el aislamiento sea blanco se pueden mejorar los niveles de luz en el interior del invernadero ya que reflejarán la luz del sol de invierno que de otro modo habría pasado al exterior a través de la pared norte.

3) Aislamiento del perímetro del invernadero.
El perímetro del invernadero es uno de los lugares donde se pierde calor en el invierno a través de la tierra y la parte inferior de la pared lateral. Se pueden reducir las pérdidas de energía mediante la colocación de tableros de aislamiento que deberán extenderse desde la altura de las bancadas hasta el suelo a todo lo largo del perímetro del invernadero. El ahorro que puede obtenerse en zonas frías puede estar del orden del 5%.

Aislamiento para invernaderos

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