La idea. Guía práctica para emprendedores ( Parte I)

La idea de construir un negocio, de cualquier proyecto de creación de negocio, comienza con una idea. Que nace de la propia experiencia, conocimientos, imaginación o   viene de un conjunto de circunstancias, puede venir en ocasiones de una intuición o un deseo que se profundiza con  el tiempo –  aunque la idea sea nueva, hay que plantearse sobre los futuros clientes a aceptarla; si la idea es clásica o común,  debe ofrece más utilidad real comparada con las existentes en el mercado.

No hay ideas buenas o malas per se, sino sólo ideas que podrán ser desarrolladas adecuadamente por las personas que las han diseñado y otras que permanecerán únicamente en la etapa de intención. La evaluación de los méritos de una idea por lo tanto es inseparable del proyecto personal de cada cual. Hay una gran variedad de formas de ideas: si la idea es nueva, se tendrá que plantear sobre la capacidad de los clientes anticipados  para aceptarla; si es más banal lo más apropiado es preguntarse sobre su utilidad real en comparación con la oferta existente en el mercado.

Para que le proyecto sea realista, lo primero que se debe hacer es definir con precisión la idea, es decir, la fuerza para resumirlo en pocas líneas concisas y fuertes.

Este ejercicio permitirá plasmar sobre el papel esta brillante idea identificando de una forma clara los distintos aspectos refiriéndose a:

a) Las características del producto o el servicio propuesto.

b) Su utilidad, uso y el rendimiento esperado.

c) Los principios operativos del negocio que se pretende  crear.

En esta etapa de reflexión,  hay que esforzarse y ser consciente de los puntos débiles del producto o el servicio propuesto, pero también de sus puntos fuertes (carácter innovador o específico) y sus ventajas competitivas.

Proyecto personal

Cualquiera que sea el origen del proyecto es esencial para tener un máximo de posibilidades de éxito verificar su coherencia con el proyecto personal del creador.

Los emprendedores lamentablemente descuidan  a menudo este paso para centrarse exclusivamente en la viabilidad del proyecto económico, comercial y legal lo cual es un error. La maduración de una idea debe tener en cuenta elementos más personales.

Se debe controlar esta coherencia de forma que:

a) Se defina bien el proyecto de su creador.

b) Se analicen las restricciones y requisitos inherentes al proyecto económico de forma que se puedan superar.

c) Verificar que hay no hay contradicciones entre los dos proyectos (personales y económicos)

d) Evaluar en su caso las variables y las acciones de corrección que se deban seguir.

 

Emprendedores e invernaderos industriales

 

 

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